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Un huerto en mi terraza

Definitivamente está de moda: en inglés se llama “urban greening” y se tradujo al español como “naturación urbana” “verdeamiento urbano” o “horticultura urbana”, y es un concepto bajo el cual se reúnen diversas iniciativas, como la creación de huertos públicos, proyectos de tejados verdes y pequeños huertos privados en el corazón de las modernas urbes.

Aunque como concepto ha resultado muy exitoso, ya que estas actuaciones reducen las emisiones de gases invernadero, purifican el aire y facilitan el acceso a alimentos frescos más saludables, los problemas surgen cuando se intenta llevar a la práctica, sobre todo si quien lo hace es una persona poco conocedora del arte agrícola.

Cualquier hortelano experto sonreirá, cuando un urbanita le proponga hacer crecer hortalizas en tiestos. Para ser francos, jamás un balcón o una terraza darán una producción comparable a la del huerto.

En la limitada tierra de un tiesto o jardinera, sólo algunas plantas hortícolas pueden prosperar. Unas cuantas aromáticas, los rábanos pequeños, las zanahorias cortas, ciertas variedades de tomate, espinacas, ajos, cebollas, lechugas y escarolas. Poca diversidad y baja producción, pero el huerto de terraza no busca una producción comercial, sino el placer de ver cómo crece su ensalada y la aventura de descubrir olores y sabores genuinos, de cosecha propia.

Si os animáis, octubre es un buen momento para poner en marcha vuestro huerto en el balcón. Necesitaremos una jardinera, unos cuantos tiestos y un rincón de terraza, que tenga al menos cuatro horas de sol en invierno.

  • Hasta mediados de noviembre podemos sembrar espinacas, zanahorias o rabanitos, que habrá que proteger con un plástico o un vidrio cuando hiele. Tardarán en nacer unas dos semanas, así que paciencia, pero cuando alcancen las cuatro hojas ya pueden resistir hasta -4ºC, e ir creciendo. La cosecha, para febrero si no tenemos un invierno frío, más tarde si el tiempo no acompaña.
  • También podemos plantar lechugas. En los mercadillos y los garden, se ofrece plantel en bandejas. Cada lechuga necesitará un palmo cuadrado de jardinera o tiesto, y pasaran dos meses antes de que tenga el tamaño de un cogollo, y hasta cuatro para ser una lechuga. Habrá que protegerlas del frio si la temperatura baja de -8ºC.
  • Las aromáticas se venden en los garden y las floristerías, en tamaños que permiten su trasplante y disfrute inmediato. Cada una de ellas exige unas condiciones peculiares, por lo que conviene estar informados de como tratarlas.

o   La menta, en sus diversas variedades, se adapta bien a tiestos y jardineras, pero requiere buena iluminación y sombra, y el substrato siempre húmedo aunque bien drenado.

o   El tomillo, el romero y la lavanda aman el sol. Hay que regarlos muy de tarde en tarde, porque la humedad constante los puede matar, pero sin dejar que el suelo se seque demasiado.

o   El perejil y el orégano a media sombra, con el suelo húmedo y bien drenado.

Cuando en enero nos comamos los cogollos de lechugas, en su lugar plantaremos ajos, ja os explicaré como y cuando, porque para los ajos hay que vigilar las lunas. En febrero sembraremos cebollas y en marzo-abril, donde hubo espinacas, rábanos y zanahorias se plantarán los tomates y las escarolas.

Y así gracias a nuestro balcón-huerto, la rueda de las estaciones vendrá acompañada de ensaladas diversas de cosecha propia.