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Por una ciudad verde

En la sociedad moderna, estamos asistiendo a la proliferación de planteamientos arquitectónicos “duros”, con una considerable reducción del elemento vegetal de los espacios abiertos. Disminuyen drásticamente los espacios públicos cubiertos de vegetación, sobre todo en las plazas y avenidas de nueva construcción, decantándose los arquitectos por espacios pavimentados, llamados plazas duras.

Esta moda también viene impulsada por la factores de economía, de mantenimiento a largo plazo, y de inmediatez del resultado, ya que la vegetación tiene un coste, necesita un tiempo para instalarse y precisa cuidados continuos y profesionales.

Pero el contacto con la naturaleza es una necesidad del ser humano. Un paseo por Central Park de Nueva York, las Boutes-Chaumont de Paris o la Ciudadela de Barcelona, nos lo confirman. Miles de visitantes diarios, se concentran en estos viejos parques, en busca de los rincones vegetados de jardines del siglo XIX.

Por otra parte, las plazas duras suelen ser tremendamente calurosas en verano y insufriblemente frías en invierno, poco acogedoras e inertes, solo adecuadas para eventos y conciertos en ambiente nocturno, y en verano.

El ser humano necesita estar cerca de elementos vegetales, para obtener de ellos equilibrio, salud, descanso y paz. Es tan necesario para la vida como respirar, como sentir el sol en la piel o lavarse con agua.

Desde la antigüedad se conocen las capacidades curativas de algunas plantas. Las substancias que muchos vegetales producen pueden afectar intensamente nuestro sistema hormonal, para bien o para mal. Hay plantas productoras de estrógenos, como el perejil, o de potentes calmantes como el opio. El contacto con plantas felices nos aporta felicidad, y esto es un hecho difícil de demostrar, pero que todo el mundo puede experimentar, en cualquier plaza pública vegetada.

Una ciudad llena de rincones verdes es una ciudad relajada, apacible, acogedora. Una ciudad, una casa, sin plantas, resulta a la larga agresiva, estresada, hiriente. Endulcemos nuestra vida, hagamos crecer rincones verdes en la ciudad.