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Octubre en el jardín: El césped

Ya llegó el otoño, las tormentas y la vuelta al colegio. Dejamos atrás las vacaciones y el ajetreo del inicio del curso escolar, y en un momento de relax nos reencontramos con nuestro Rincón Verde casero.

Es habitual que jardines y terrazas lleguen a principios de octubre en muy mal estado. La sequía del verano, nuestra ausencia en vacaciones, el descuido en el sobreocupado mes de septiembre, los han dejado agostados (de agosto), yermos y decaídos. Hay que ponerse a trabajar para mejorarlo.


El elemento visualmente más importante de muchos jardines es el césped. Y la mayoría de céspedes llegan a octubre marchitos, resecos y con calveros. A continuación recogemos los seis pasos a realizar para regenerar el césped en octubre:
1. Retirar regularmente las hojas caídas. Las hojas sobre el césped lo privan de luz y favorecen las enfermedades de las hojas y la aparición de musgo.
2. Escarificar. Escarificar consiste en pinchar el terreno, creando pequeños agujeros, para airear la tierra. Se pueden utilizar, según las dimensiones del césped, un escarificador manual (tres púas y mango de madera), zapatos aireadores con púas en las suelas, rastrillos escarificadores con ruedas o escarificadores motorizados.
3. Abonar. Después de oxigenar la tierra, conviene abonar con un producto de absorción lenta especial para céspedes.
4. Aportar materia orgánica. Para que la tierra se esponje, conviene aportar mantillo o compost, en un grueso de 1 cm como mínimo a toda la superficie.
5. Sembrar. Las zonas donde el césped se ha muerto, se tienen que resembrar con una fórmula de semilla adecuada. Hay fórmulas específicas para lugares secos, húmedos, soleados, sombríos o con mucho paso.
6. Regar. En otoño el cielo ayuda y tal vez no te hará falta, pero si no llueve y no está previsto que llueva en la semana posterior a la resiembra, convendrá hacerlo abundantemente, para asegurar el éxito de las nuevas plantitas.
Daremos el último corte al césped a finales de noviembre, o antes de anuncio de las primeras heladas en climas más fríos. Los renuevos, nacidos de la siembra de principios de octubre, ya estarán suficientemente crecidos como para soportar el invierno y en primavera nuestro césped volverá a brillar en su esplendor.