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Los abetos y las piceas, árboles de Navidad

Desde hace unos años, los abetos artificiales proliferan en las casas, en substitución de los árboles naturales, aunque todavía muchas personas prefieren comprar un abeto natural para decorar su hogar en estas fechas.

Los abetos naturales pueden venderse con raíz y tiesto, o cortados. En el caso de un abeto cortado lo vamos a tratar como si fuera un ramo de flores, pasada la navidad se coloca en el punto de recogida que el ayuntamiento determine para ellos y se convertirá en abono orgánico para parques municipales.

Los abetos vivos, con raíces, en principio han de seguir el mismo camino, aunque muchas veces los niños le toman aprecio, y reclaman a sus padres que se plante en tierra para evitar la muerte del árbol. Esto no es aconsejable, y vamos a explicar por qué.

Las especies cultivadas para la venta como árboles de Navidad en España, pertenecen a los géneros Picea y Abies. Para distinguirlos basta mirar las piñas, en las piceas las piñas cuelgan, y en los abies miran hacia arriba.

Las piceas que proceden del norte y centro de Europa, se adaptan muy mal a nuestro clima, sobre todo en verano. Tienen que vivir a la sombra, en un rincón fresco, sobre un suelo siempre húmedo, pero bien drenado. Si se planta al sol, se secará en julio. Además muy a menudo padecen serios ataques de las larvas de una mariposa nocturna, la Limantria monacha, que se come las hojas nuevas de sus brotes en primavera, debilita al árbol y lo lleva a la muerte en 3 o 5 años.

Los abies que se comercializan en estas fechas, suelen ser de las especies Abies normanniana, Abies masjoanis y Abies pinsappo. El Abies normanniana procede del Caúcaso y Asia Menor, necesita clima fresco y humedad ambiental, además no soporta la cal en el suelo o el agua de riego, así que difícilmente se adaptará a un jardín mediterráneo. El Abies pinsappo, que crece espontáneo en las sierras altas de Andalucía y Marruecos, se puede adaptar, a la sombra, a nuestras condiciones estivales.

El Abies masjoanis fue seleccionado hacia 1955, en el Mas Joan de Espinelves, provincia de Girona, a partir de un ejemplar espontáneo que no era ni Abies alba (el que crece espontáneo en el Pirineo) ni Abies pinsappo, y ha sido multiplicado desde entonces con fines ornamentales navideños. Este abeto tiene todas las condiciones para sobrevivir en un jardín mediterráneo.

¿Como reconoceremos si el abeto que nos gusta, y que pensamos plantar en el jardín para muchos años, es un masjoanis?

Cuatro ideas:

  • Es un abies, por tanto las piñas, si las hay, miran hacia arriba, no cuelgan como en las piceas.
  • Además la corteza de las piceas es escamosa, y la de los abies lisa.
  • El Abies normanniana tiene las acículas (las hojitas con forma de aguja) con la punta roma, en lugar de las puntas afiladas de los otros abies, así que no pinchan y cuesta más que se desprendan de la rama.
  • El Abies masjoanis se distingue del Abies pinsapo por su porte, ya que en el masjoanis tiende a abrir las ramas inferiores y a cerrar las superiores (carácter intermedio entre alba y pinsapo), mientras que el pinsapo es más cónico y regular.

Y no olvidéis que, si compráis el abeto en Espinelves, el viverista os indicará cuál de ellos es un masjoanis, con toda facilidad. Es el abeto de su tierra.