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Lanzarote y sus jardines

La isla de Lanzarote, en las Canarias, presenta peculiaridades orográficas y climáticas que determinan una grave escasez hídrica. Las precipitaciones anuales rondan los 114 milímetros por metro cuadrado, con un régimen pluviométrico de los más bajos de Europa. Además, la estructura geológica y orografía no permite la proliferación de fuentes naturales ni acuíferos. Esto unido a la irregularidad de estas bajas precipitaciones y la gran profundidad de los acuíferos, hace que la desalinización soporte casi el 100% del abastecimiento de agua dulce.

Pero en la isla de Lanzarote, con históricos problemas de falta de agua dulce, encontramos exquisitos jardines, de los que la foto de este artículo es un ejemplo.

La palabra “xerojardineria” define un tipo de diseño de jardín pensado para que consuma poca agua, aunque además, habitualmente estos jardines exigen poco mantenimiento, y tienen bajas necesidades de fertilizantes e insecticidas. En Lanzarote todos los jardines, públicos y privados, interiores y exteriores, responden a les premisas de la xerojardinería.

En este tipo de jardines se proporciona a las plantas un riego “deficitario controlado”, y previamente se han seleccionando muy cuidadosamente las especies a incluir. También se estudia el tipo de cobertura del suelo, con el objetivo de evitar la evaporación y favorecer la fijación de la humedad atmosférica. El diseño así mismo tiene en cuenta las condiciones de orientación, topografía y vientos dominantes del espacio a tratar.

En Lanzarote es común que los jardines se rieguen por goteo, y que las superficies estén cubiertas de piedra volcánica, que ayuda a evitar la evaporación y retener algo del rocío matinal.

Estos diseños demuestran un conocimiento profundo del clima y los suelos de la isla, una selección muy cuidada de las plantas, sistemas eficientes de riego, coberturas de suelo muy estudiadas, y un adecuado manejo.

Cabe esperar que en climas donde la pluviometría permite una más amplia variedad de plantas que en Lanzarote, se puedan incorporar en los xerojardines plantas con necesidades hídricas relativamente modestas, desde la higuera hasta el granado, capaces de vegetar correctamente con solo la lluvia, a semejanza de los bosques espontáneos que crezcan en las proximidades.

En xerojardineria se evita incluir superficies de césped, ya que exigen grandes cantidades de agua para su mantenimiento. Por su parte, las cubiertas de gravilla o losas no transpiran, y mantienen la tierra que cubren con un nivel adecuado de humedad y aireación, muy conveniente para el crecimiento de las raíces de las plantas situadas cerca.

Conviene zonificar para ganar eficiencia. En las zonas de paso común, más pisoteadas, los xerojardines utilizan coberturas inertes, como gravilla de colores, piedras o losas, y la vegetación se reserva para los espacios no transitables. Esta distribución ya aparece en antiguos jardines mediterráneos, y es la que encontramos en las casas romanas o en los jardines de la Alhambra.

En Lanzarote la cultura milenaria del mediterráneo, la ingeniería del siglo XXI y las bellas plantas que nos proporciona la naturaleza, se unen para dar un resultado estético muy especial y característico. Un gran ejemplo de jardinería seca.