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Julio en el jardín

Hemos entrado en el mes de julio y muchos han empezado sus merecidas vacaciones, mientras otros muchos preparan sus días de asueto para las próximas semanas.

Es el momento de disfrutar del tiempo libre, del aire libre, de la piscina, del sol y…del jardín, de la terraza, del balconcito, de nuestro rincón verde.
Porque éste es el momento en que nos fijaremos, por primera vez en muchas semanas, en las plantas que nos acompañan. Y veremos aquella rama mustia, aquellas hojas amarillentas y marchitas, la mata que gotea miel y la que está cenicienta, o cubierta de algodoncillo blanco.
Os recomiendo ser radicales. Si una planta no vegeta bien en el lugar en que se encuentra, los cuidados solo alargarán la agonía.
• Eliminad las hojas secas o amarillentas tan pronto como aparezcan
• Si la planta enferma ha perdido más de la mitad de su follaje, y a principios de julio no se ha recuperado, mi consejo es que se arranque de raíz y se lleve rápidamente al contenedor de materia orgánica.
• No volver a plantar en ese lugar la misma especie. Probablemente no es un sitio adecuado para su naturaleza.
• Antes de plantar otra vez en ese sitio, renovar la tierra. Si toca el sol, se puede exponer el terreno a los rayos solares, que eliminan esporas y otros parásitos del suelo. Si el hoyo está a la sombra, extrae la tierra, llévala a algún lugar soleado y déjala torrarse allí por unos días.
Los espacios sombreados suelen ser más difíciles para la salud de las plantas, porque pocas especies están preparadas para defenderse de los microbios que prosperan en ausencia de rayos ultravioletas. Pero las hay, hay plantas de sombra muy adaptadas para soportar los problemas asociados a la carencia de radiación solar directa.
También tenemos que considerar el pH del suelo. Las plantas acidófilas, que crecen bien a la sombra, soportan muy mal un suelo con cal, y en los jardines construidos sobre relleno de cascotes este problema es muy común.
Si la planta que enfermó es una azalea, una hortensia, una camelia o una fucsia, probablemente tengamos un problema de pH. Haz la siguiente prueba:
• Toma una cantidad de tierra, ponla en un vaso.
• Llena de agua destilada hasta el doble del volumen de tierra.
• Filtra el agua.
• Toma una tira de pH, de las que venden en la farmacia, y sumérgela en el agua.
• ¿Qué pH te da?
Si es superior a 7,5, ninguna planta de las que he citado arriba puede vivir, y para cultivarla tendrías que utilizar un contenedor (tiesto, jardinera) lleno de tierra especial de pH bajo.
A pleno sol, el problema más común es el Oidium, también llamado “cendrosa” o “mal blanco”. Se presenta en los brotes tiernos, siempre que la raíz de la planta no pueda proporcionar suficiente agua. Hay en el mercado todo un surtido de productos anti-oidio, pero si no se soluciona la sequedad del suelo en las horas centrales del día, no solucionarás la cendrosa, por mucho fitosanitario que se aplique. Ante los primeros síntomas de un ataque de oidio:
• Comprueba la humedad del suelo.
• Riega abundantemente la planta, sin mojar las hojas.
• Coloca algún tipo de protección o “mulching” bajo la planta. Puede ser corteza de pino, piedras de río, gravilla, y hasta plástico negro, para evitar la evaporación del agua del suelo en las horas de más calor del día.
• Elimina las campanillas silvestres que crezcan cerca, porque son reservorio de la enfermedad.
Otro consejo: Es muy importante anotar las observaciones, con su fecha. Tener una libretita donde poner si un día vemos larvas en una hoja, o manchitas pardas, o pulgones, y que hemos hecho al respecto. El año que viene probablemente el problema se repetirá, y tendremos una guía sobre lo que funcionó y lo que no sirvió de nada.
Que tengáis un buen mes de julio en el jardín.