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Jardinería sostenible

Es posible crear bellos jardines, que precisen de muy poco mantenimiento y que, a la vez, sean visualmente hermosos. Basta con escoger especies vegetales adaptadas al medio, aquellas mismas especies que crecen silvestres en la zona, pero seleccionadas y mejoradas para lucir en jardinería.

Los geranios y las malvas son un buen ejemplo. Si en los alrededores de tu casa crecen malvas silvestres, no lo dudes, las malvas cultivadas van a funcionar bien sin mucho esfuerzo ni dedicación. Lo mismo puedo decirte de los geranios silvestres, que aparecen en cunetas y campos de cultivo, con hojas muy similares a las de los geranios ornamentales, pero con las flores más pequeñas y discretas.

En otras zonas geográficas más secas, lejos del mar, probablemente los yermos cercanos a tu hogar estén cubiertos de espliego, romero y tomillo. En este caso, resultará muy decorativo incluir una rocalla en el jardín, con piedras grandes decorativas entre las cuales se incluirán ejemplares de estas especies aromáticas, fáciles de cultivar y que no necesitan riego.

Las bases del diseño del jardín sostenible son:

  • Escoger especies de plantas adaptadas al medio, procedentes a ser posible, de selección hecha a partir de ejemplares silvestres de la zona.
  • Utilizar siempre variedades vegetales que se caractericen por su resistencia a las enfermedades y plagas comunes del lugar donde se han de ubicar.
  • Instalar un sistema de riego por goteo automatizado, para que si fuera necesario el riego, se proporcione el agua imprescindibles en el momento idóneo.
  • Limitar, o incluso eliminar, las superficies de césped. Si queremos superficies de verdes, conviene utilizar otro tipo de plantas menos exigentes en riego, siega y abonado, como el junípero o la hiedra.
  • Instalar recubrimientos del suelo que sirvan para el control de las malas hierbas, como mulching de corteza, gravilla sobre una capa de no-textil negro, enlosados o adoquines.

Supongamos pues, que tenemos un jardín convencional, con césped, y deseamos transformarlo para que no exija tanto tiempo en cortes de hierba, ni tanta agua de riego. Podríamos eliminar parte del césped, en las zonas de paso o de actividad, substituyéndolo por gravilla, y el resto se podría transformar en parterre de flores silvestres, con plantas perennes del país, de floración escalonada a lo largo del año.

Para que esta trasformación sea exitosa, es imprescindible un buen diseño. En jardinería convencional se utilizan comúnmente uno o varios elementos vegetales muy elaborados o “difíciles”, en el ejemplo que citábamos ese elemento “difícil” seria un césped muy exigente en cuidados. El diseño sostenible busca el conjunto, el encanto de la diversidad, como reflejo de la propia naturaleza en ese clima y suelo concretos.

Si partimos de un buen diseño, con base en un estudio amplio y conocimiento de la ecología de la zona, podremos incorporar una gran variedad de plantas, adaptadas a las condiciones de nuestro espacio, a fin de conseguir un hermoso jardín, que nos exigirá muy poco mantenimiento.