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Esquejes

Es posible crear nuevas plantas a partir de las que tenemos, en un proceso llamado esquejado. Consiste en cortar ramillas o brotes (incluso hojas) de una planta y provocar que les crezcan raíces, con lo que en unas semanas disponemos de una nueva planta idéntica a aquella de la que obtuvimos la ramilla. Esta es una forma fantástica de obtener más ejemplares de la planta que nos gusta, sin coste alguno.

Aunque en teoría todos los vegetales se pueden reproducir así, en la práctica no todas las especies son fáciles de esquejar, aunque hay muchos arbustos y enredaderas que si lo admiten. También muchas plantas herbáceas, sobretodo las crasas, se adaptan al esquejado sin dificultad.

Cada especie tiene su momento ideal para el esquejado. En primavera y hasta principios del verano, resulta fácil conseguir que crezcan raíces, rápidamente y sin problemas, de los brotes tiernos de geranios, fucsias y cistus. A finales de verano, y hasta medio otoño, enraizarán bien los tallos semi-leñosos de pasionaria, camelia, jazmín y lavanda. En otoño, y hasta en invierno, podemos esquejar con probable éxito olivos, higueras, vid y hiedra, a partir de tallos leñosos, aunque en condiciones controladas (invernaderos, interior de casa).

Si queremos esquejar alguna planta, es recomendable cortar los tallos escogidos por la mañana temprano, cuando la planta está más hidratada. Conviene escoger brotes que no estén floreciendo, ya que los que tienen flores disponen de menos energía.

El cuchillo tendrá que ser muy afilado, a fin de obtener un corte limpio, y los brotes medirán de 5 a 10 centímetros de largo. El corte se hará justo por debajo de la inserción de una hoja, ya que allí se concentran las hormonas de crecimiento vegetal. Eliminaremos casi todas las hojas del brote cortado, dejando solo dos o tres en el extremo superior. No se ha de dañar el brote de crecimiento final, el brote apical.

Los tallos así cortados se plantan en pequeños tiestos que tengan tierra húmeda (hay en el comercio tierras especiales para esquejes) y se mantendrán húmedos, pero no mojados y a la sombra, durante unas dos semanas. Los brotes que hayan desarrollado raíces en este tiempo, ya se pueden trasladar al tiesto definitivo, donde crecerán hasta formar una nueva planta.

Enraizar esquejes es una actividad agradable, que nos proporcionará grandes recompensas, sea en nuevos ejemplares para nuestro jardín, o plantas para regalar a los amigos. Probar suerte no cuesta nada, os animo a hacerlo.