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El tomillo: resistente a la sequía, aromático y de larga floración

El tomillo es una especie propia de terrenos áridos y poco fértiles, que por su resistencia a la sequía se ha convertido en imprescindible, si queremos crear jardines de bajas necesidades de riego.

Se trata de un pequeño arbusto, que suele tener de uno a dos palmos de altura. La planta está formada por numerosos manojos de ramillas, leñosas en la base y herbáceas en su parte superior, con hojas perennes muy tupidas, estrechas y lanceoladas.

Planta originaria del mediterráneo, que según la mitología griega brotó de una lágrima derramada por Helena de Troya, se cultiva desde antiguo por sus cualidades aromáticas y condimentarias.  Numerosas leyendas explican que su aroma da fuerza y coraje a los guerreros, de tal forma que en época medieval las damas lo regalaban a su caballero, como símbolo de protección en las batallas.

Lo más característico del tomillo es su  intenso y típico aroma, que se incrementa con el roce. Por su aroma se ha convertido en uno de los condimentos fundamentales de la cocina mediterránea. Su sabor agridulce y picante incorpora notas de clavo de olor, alcanfor o menta y soporta muy bien los largos tiempos de cocción, mezclándose con lentitud con el resto de sabores en guisos y arroces.

De gran belleza cuando está en flor. Las inflorescencias aparecen a mediados de marzo en el extremo de los tallos, tienen de 3 a 6 flores pequeñas, de unos 5-10 mm, agrupadas en cabezuelas más o menos globosas. Su color puede ser blanco, púrpura, rosado o liliáceo, y la floración dura hasta julio.

El primer tomillo que florece ya en marzo es el Thymus hyemali, de buy viagra cheapest porte erguido y flor entre morado y rosa, es también el que crece a cotas más bajas. En altitudes medias, el tomillo espontáneo pertenece a la especie Thymus vulgaris, también llamado tomillo negro, tiene una planta algo más globosa y sus flores presentan un tono blanco sucio; el tomillo negro abre sus flores en abril.

El Thymus zygis, llamado rojo por el color de su flor, crece espontáneamente en zonas de montaña media, e inicia su floración en junio. Su mata es muy ramificada y el porte globoso.

El Thymus serpyllium, o serpol, o tomillo sanjuanero, florece por San Juan, a finales de junio. Éste puede llegar a tener 50 cm de altura, y sus flores rosa-violeta tienen la peculiar característica de presentar los pétalos profundamente divididos, a diferencia de los otros tomillos silvestres.

Hemos hablado de las especies espontáneas más comunes, pero existen más de 350 especies de tomillo. De la hibridación y selección entre estas especies silvestres, se han conseguido los tomillos comerciales que nos ofrecen en las floristerías y los garden, y hasta en los supermercados. Es preferible comprar las plantitas con flores, porque así podemos deducir aproximadamente de qué especie silvestre proceden.

También es posible reproducir una planta de tomillo silvestre en nuestra casa. Durante un paseo o excursión podéis recoger plantitas jóvenes de tomillo, con raíz, y guardarlas en una bolsa de plástico para que no se sequen. Una vez en casa, se plantan en tiestos, donde enraízan fácilmente.

En el jardín situaremos el tomillo siempre en un lugar soleado, y resulta ideal en una rocalla, combinado con romero y espliego. Se adapta también al cultivo en tiesto, siempre que el sustrato contenga arena, esté bien drenado, y no se riegue en exceso.

Si en tu casa disfrutas de un rincón soleado, sea balcón, terraza, patio o jardín, que no falten un par de matas de tomillo. Te alegrarán la vista, el olfato, el gusto y el tacto, y además mejorará tu salud con sus propiedades tonificantes y antisépticas.