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Césped en invierno: Como detectar y controlar el carábido Zabrus tenebroides

En los últimos años suelen aparecer, en los meses de noviembre y diciembre, rodales de césped enfermizo, con hojas cortas y deshilachadas, y montoncitos de tierra que recuerdan la boca de un hormiguero. Si es así hay que actuar de inmediato, porque vuestro césped sufre un ataque de Zabrus tenebroides.

Éste carábido, negro y de forma similar a la de un escarabajo común, pero de 1,5 cm de largo, probablemente hizo la puesta en vuestro césped al inicio del otoño. Las larvas, de un blanco sucio i con tres pares de patas, se alimentan de las hojas del césped durante la noche (de aquí el nombre de “tenebrioides”) y de día se guarecen en galerías subterráneas de hasta 30 cm de profundidad.

Cuando llega el frío, las larvas quedan adormiladas en el fondo de sus cuevas, para volver a salir a comer en primavera. Los adultos emergen en junio, pero pueden esperar hasta las lluvias del otoño para reproducirse. Y el ciclo vuelve a empezar.

Una característica de éste insecto es que, si puede, vuelve a hacer la puesta al lugar en que nació, con lo que el césped empeorará año tras año si no se pone remedio.

En invierno no es posible tratar la plaga con productos químicos, porque el insecto permanece guarecido en su cueva a buena profundidad. Pero sí que es posible utilizar el clima para ayudarnos a controlarlo.

Cavar el rodal en enero, cuando las heladas nocturnas son frecuentes, es la mejor solución al problema. El frío penetra las galerías del Zabrus y mata las larvas en su guarida. El rodal tendrá que ser resembrado en primavera, pero la plaga ya quedará aminorada, y un tratamiento insecticida nos protegerá la hierba sembrada de los escarabajos que superen las heladas de invierno.